Estimados señores encorbatados:
Siempre que venís a la tienda, de higos a brevas, venís avisando. Esto es como si el lobo le dijera al granjero que el jueves noche, el día de la fiesta del pueblo, guardara las ovejas en el granero, por que una valla no va a ser suficiente. Yo se que lo hacen simplemente para no ver lo obvio, para no ver que las cosas funcionan mal, o al menos no todo lo rodado que debería ir cuando faltan empleados, tiempo y motivación. Los empleados se tiran 3-4 días a tope arreglando nimieces de la tienda. Los encargados 3-4 días apresurados echando horas de más para que sus secciones correspondientes queden bien. El gerente 3-4 días puteando y blasfeando por que quiere las cosas y las quiere ya (que si no, viene el lobo y nos muerde) y llegado el día, viene el no-va-más (lustroso, encorbatado y con mirada altiva) se da un paseo entre 5 y 30minutos por la tienda (que parece el mayordomo de don limpio (las que menos) ó apenas se centra en una conversación vanal con el gerente), dice tres o cuatro cosas que HAY QUE HACER, por que el es de “los de más arriba”, y se marcha. Al final que ha pasado… 1º, el mandamás ha hecho un poco su trabajo, y ha meado marcando su terreno diciendo lo que hay que hacer. 2º, el gerente está mayormente feliz por que apenas ha habido imperfecciones. 3º, los encargados son felices por que no se han llevado reprimentas. 4º, los empleados retocan “lo que hay que hacer” y todo el trabajo bien hecho, y así ciclicamente.
Lo que me ha llevado a escribir esta carta (que ya ha perdido el formato de carta), es que en los tiempos de “crisis” que corren, muchas veces lo que “hay que hacer” no es lo correcto. En mi trabajo, en las últimas semanas hemos tenido que reformar la sección, solo con unos planos mal montados. Eso supone que lo que hoy crees que está bien aquí, mañana es al revés, aunque puede que pasado tengas que volver a ponerlo como al principio, o que venga el “big boss” y diga que “como se nos ha ocurrido hacerlo de esa forma” y claro, tu solo tienes un papel con un pequeño mapa, sin más directrices… y el problema, retomando, es el hacer por deshacer, y el tener una mentalidad (la mía) de optimizar los trabajos. Entonces ayer me sentí infravalorado. Estamos haciendo trabajos repetitivos, nos aplicamos a políticas para toda españa, aunque hay cosas en las que actuamos de manera diferente, por lo que nos llevamos lo peor de las dos partes. Yo se que está mal, se lo comento al encargado que me dice que sabe que está mal, que se lo comenta al gerente que le dice que madrid dice que es así, pues así. Y lo logramos, trabajamos más cerca del 100% de rendimiento, mostramos una cara amable, y moderna para los clientes (referiendome a la mercancía), pero los muertos se guardan en el almacén. Muertos que equivalen a horas de trabajo que se están acumulando por que no hay una planificación, es mejor echarle la culpa de la crisis a una imagen antiguada (y gastar el dinero en mejorarla) que en hacer un estudio de optimización de horas de trabajo.
Pero así es la vida, y tengo que pensar que el tonto no soy yo que hago un trabajo para deshacerlo mañana, si no que son ellos, por pagarme un trabajo que mañana voy a volver a dejar a cero, y todo ello bajo sus órdenes.
1Saludo!