Una vez iba haciendo senderismo, por que yo soy una de esas personas que trabajan de lunes a sábado, pero los domingos me gusta hacerme 40km andando para relajarme y en un recodo del sendero, tropecé con una piedra y mis botas del decathlon no pudieron evitar que me cayera y me diera en la cabeza un golpe. De momento, me levante livianamente y cuando me dispuse a seguir mi camino, vi que tenía un hilillo que llevaba, a donde me estaba temiendo, un cadaver de mis mismas características.
LA HEMOS CAGAO, me dije.
y en ese momento apareció la señora parca, con su guadaña, su negro infinito en la mirada, vamos, con su kit completo, me dijo con voz de muerte: “Estás muerto!”
“Entonces por que me veo a mi mismo como una entidad astral antropomorfica”
“Esto….- dijo la muerte. Bueno, antes de que te pongas a preguntarmelo, nos ponemos a jugar al ajedrez?”
“Al ajedrez? para salvar mi vida?”
“Por supuesto, es una clausula que tengo en mi contrato”
“Bueno, juguemos”
“PERO TENGO DOS CONDICIONES!!!”
“Leñe, no me asustes, vale, dos condiciones, cuales son?”
“1. No puedes dejarte perder y 2. No puedes quedar empate”
“Vale vale, si es la única oportunidad que tengo, sigamos”
Sacó un tablero de los pliegues de la túnica, lo dispuso en 1 tocón de un árbol y nos sentamos en el suelo, empezó la partida más larga de mi vida
Peon alfil rey
Caballo reina
Peor tore rey
Peor alfil reina
…
empezamos a desplegar nuestras fichas, parecía que le ganaba, aunque me estaba costando, cuando me dijo:
“Tengo que dejarte, espero que no te importe, vamos a acabar esto rápido pues habrá un accidente de un tren y necesitarán mis… esto… servicios”
“Me parece bien- dije pensando que así ganaría más facil”
Es un pestañeo me había quedado solo con el rey, y el, aunque tenía más fichas en juego, parecía que las iba poniendo a proposito para quedarse tan solo con su propio rey.
“Bueno, tengo que marcharme - dijo la muerte -, seguiré moviendo fichas aunque no me encuentre aquí en… cuerpo”
“Vale - que otra cosa podía decir”
Y claro, como no podía quedar en tablas, me obligaba a jugar, una hora… dos horas… 4horas… Una vez intenté suicidar el rey, recibí un calambrazo por el cuerpo que no volví a intentarlo, si intentaba levantarme calambrazo, que intentaba rendir el rey, calambrazo… y aquí llevo jugando la partida más larga de la historia de mi vida y además la más sosa, pues no es que yo no quiera perder, es que la muerte no quiere ganarme, quiere solo reirse de mi