Eurovisión
Y estaba el alto cargo en su despacho, sentada en su ostentosa silla y en su importada mesa de nogal, mirando a sus subordinados con indiferencia por el reflejo de la cristalera que le ofrecía una buena vista de madrid, mientras estos le profesaban con miedo lo que quería el pueblo español, querían al Chikilicuatre y ya habían cometido muchos fallos en la pre-gala y en los votos de internet. El gran jefe dibujo media sonrisa en sus finos labios, giró la silla para estar de cara a sus subditos y les digo: “Si quieren Chikilicuatre, que no digan que es por mi culpa. Proceded” y ante las miradas pasmódicas de todos les espetó “¡AHORA!” y todos salieron como rayos, menos uno, el subdirector, casualmente yerno del gran jefe, que le dijo con poca confianza en sus palabras “¿Está seguro de lo que va a hacer?” y la gran voz le dijo “Te queda mucho por aprender, nuestros ingresos no vienen de los cantantes, o de ganar ese premio, nuestros ingresos, nuestro mercedes y el tuyo, vienen de la publicidad… y este va a ser el año que más gente va a seguir eurovisión desde su casa”


