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July 14, 2006

La fabula del corredor

Filed under: Cuentocuentos

Erase una vez un hombre que se llamaba Julián, un atleta, un corredor. En su juventud consiguió muchos premios y trofeos, consiguió hacerse un nombre en su ciudad, pero un mal día sufrió un accidente de coche y se llevo un gran golpe. Cierto es que pudo seguir con su vida normal, podía andar e incluso correr, pero dudaba de que pudiera llegar a ser el gran corredor que fue en su tiempo y sufrió mucho. Le aconsejaron que fuera al psicologo o al psiquiatra, no lo recuerdo muy bien, y este le dijo que se quitara la idea de la cabeza, por que jamás conseguiría igualar su propia marca, ni siquiera por un asomo, y solo acabaría achacandose la culpa.

Erase una vez otro hombre llamado Marcos, quizás compañero de clase del primero, pero si de la misma edad. No fue un gran atleta, no fue un gran corredor, no fue un gran “nada” pero lo intentó. No me refiero a que intentara ser un atleta, un corredor, un hombre de carrera, un… no, este hombre no intentó hacer todas las aficciones y hobbies del mundo, solo unos pocos, pero en ninguno consiguió renombre más allá de sus conocidos. Fue una persona sencilla con una vida sencilla.

Por casualidades del destino, y como suele ocurrir en los cuentos, estos dos hombres, a la vejez, se encontraron en una residencia de ancianos, junto al mar, no porque le hubiera abandonado la familia, hay veces que es mejor asi y se hicieron muy buenos amigos y charlaban mucho. Un día, Marcos recordó quien era el corredor y le contó que el iba de vez en cuando a verlo correr, pero que la edad le había borrado el nombre y que como era que despues del accidente no intentó volver a correr. Julián le contestó afligido que quiso intentarlo pero un especialista le recomendó que no lo hiciera, por que no conseguiría nada, y al final acabaría su vida lamentando no conseguir llegar a la meta que se habría propuesto, pero que ahora quizás se sentiría mejor, por que al menos lo habría intentado, por que en su interior sabía, no solo que no lo consiguió, si no que ni si quiera lo intentó. Marcos le confesó que el no había tenido tanto exito como Julián en sus buenos tiempos, pero que solo se lamentaba de que no había conseguido quizás ese nombre, por que podía sentirse orgulloso de haber estado siempre intentandolo.

No volvieron a hablar del tema, pues todo estaba hablado, pero Marcos se dió cuenta de que Julián empezó a dar cada vez más largos paseos por los jardines.

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