Hoy… he robado
-Padre, me confieso que he pecado.
-Bueno hombre, cuenteme que le ha ocurrido.
-Ustedes deben guardar silencio de todo lo que escuchen, ¿es eso verdad?
-Si lo desea, así se hará
-Entonces… padre… he de confesarle mi pecado, confieso que he robado
-Estese tranquilo que su deseo de silencio será guardado, pero debe contarme todo lo ocurrido para poder redimirlo de su culpa..
-Verá padre, esta tarde fuí a una joyería para arreglar un anillo, de plata… mi alianza. Fue en una joyería de este mismo barrio, pero nadie me prestó atención.
-Deacuerdo, cuente cuente.
-Verá es que… nadie me prestaba atención y bueno, al principio había un par de clientes más en la tienda que fueron atendidos, incluso una mujer mayor que llegó despues mía. Pero cuando me quedé solo, ni se dignaron a mirarme, se metió en el almacén el dependiente.
-Y entonces que paso hijo.
-Pués le dije en voz alta que si podía hacer el favor de atenderme, pero me contestó el muy insolente que me esperara, que esto no era ninguna carnicería como para estar gritando…
-Prosiga, prosiga.
-Verá padre, yo se que mi indumentaria deja mucho que desear, si usted pudiera verme puede ser incluso que se apartara de acera.
-A los ojos de Dios todos somos iguales.
-Como le decía, yo visto comodo y suficiente para mi. También es verdad que yo no le iba a hacer muchos ingresos a la joyería pero me trataron mal, y después de decirme eso el dependiente, me fije en un anillo de oro que habían dejado en el mostrador.
-Y entonces lo robó.
-No padre, yo no soy asi, yo soy una buena persona, no vengo a misa los domingos, lo reconozco, pero NO ROBO, me han enseñado esos principios pero… me habían tratado mal, me sentía humillado, me sentía indignado, me sentía decepcionado y entonces pensé que podía ser una pequeña venganza, que digo venganza, simplemente un ajuste de cuentas por todas las veces que me han tratado mal. Cada vez que un dependiente no me hizo caso, cada vez que pedí un menu grande y me pusieron patatas medianas, cada vez que pedí una butaca centrada en el cine y me daban las que les parecía.
-Creo que comprendo…
-Perdón padre, pero es que siempre es lo mismo. Asi que vi aqui la justa solución. No había nadie, estaba solo. Espere padre, le juro en nombre… perdón; le prometo que estuve un par de minutos luchando contra ese nuevo sentimiento, pero el dependiente no salía y por una vez, quise ser el malo. Asi que cogí el anillo y lo miré. No salí corriendo, todo era nuevo para mi, y quería disfrutar de cada momento, que quizás sería el único que me permitiera. Entonces lo decidí, lo metí en el bolsillo y salí tranquilo de la tienda, aunque luego fuera eché a correr a la iglesia por que tenía remordimientos y ya cuando se fueron las señoras entre a confesarme padre…
-Tranquilo, si no lo vuelves a hacer todos tus pecados serán perdonados y tus temores calmados, pues esta conversación solo es mia, suya y de Dios, asi que para eximirse.
-Pero padre, me dijo que estoy quedaría solo entre nosotros dos.
-Hijo, Dios forma parte de todos nosotros y es a el al que realmente debe rendirle cuentas.
-No! no!! no lo haga padre, no se lo cuente a Dios.
-Al haberlo contado el lo ha escuchado.
-Ese no era el trato padre, ESE NO ERA EL TRATO.
- Pero, pero…
-Lo sientro padre, pero voy a pecar.
-Como dice, sientese!
-Padre, creo que voy a matar.
P.S.: Esto es una gran interpretación de una cosa que me ocurridó el sabado, jejeje no teman por mi



pido perdon de ante mano antes de que me reprocheis por faltas de ortografía y gramatica
1saludo
Comment by Administrator — June 13, 2005 @ 11:22 pm
parece que mi otro comentario se perdió… Me gustó el relato
aunque no resulta muy creible lo bueno que dice q es…
chaooo
Comment by Juanmi — June 18, 2005 @ 12:04 pm
jejeje mil gracias por el comentario
Comment by Administrator — June 18, 2005 @ 11:00 pm