Todo comenzó…
Todo comenzó en un pasillo ancho y siniestro. No recordaba como había llegado hasta allí. La imagen era como un juego de principios de los ochenta, en tonos grises, escaso de imaginación.
Al fondo del pasillo, una puerta, con un pomo redondo. Detrás mía roca, a mi derecha, una fría pared excarvada en la roca, y a la izquierda, un acantilado al que no se le veía fondo.


